Aquí se presenta la primera putadilla. Resulta que la madera que tenía reservada desde hacía tiempo (etimoe y palorrosa), la han utilizado y ahora no tienen. Así que se presenta el problema de aplazar la construcción o utilizar otras maderas.
Después de pensarlo un rato decido cambiar a tilo, para el cuerpo,
ébano para el diapasón,
y el arce para el mástil que si lo tenían, en cantidades industriales....
Una vez tenemos las maderas hay que dejarlas planas para poder encolar bien. Para ello utilizamos la máquina regruesadora.
Este es el arce ya plano y con el grosor adecuado. No se si se aprecia bien, pero esta es la dirección adecuada en la que deben ir las vetas para soportar la tensión, una contra la otra y no horizontales respecto a las cuerdas.
En medio pondremos una tira de bengué.







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